Cuando B. F. Skinner empezó sus estudios

El conductismo se fundamentaba básicamente en el condicionamiento simple heredado del fisiólogo ruso Iván Pavlov y popularizado por John B. Watson. Explicado muy por encima, este primer enfoque de la psicología conductista proponía modificar el comportamiento haciendo que estímulos agradables o desagradables que se presentaban a la vez que otros estímulos a los que se quería que el individuo desarrollase aversión o agrado. Digo «individuos» y no «personas» porque el condicionamiento simple era tan rudimentario que funcionaba incluso con formas de vida con un sistema nervioso tan simple como el de los reptiles o moluscos.

Por ejemplo, en los famosos experimentos de los perros de Pavlov, este fisiólogo hacía que los animales empezasen a salivar al oír un cierto sonido, ya que este había sido asociado con la comida en anteriores ensayos. La clave del condicionamiento simple estaba en asociar estímulos entre sí.

El cambio que supuso la teoría de B. F. Skinner fue en otro sentido: en vez de poner el foco en el modo en el que se asocian entre sí los estímulos, se fijó en la manera en la que quedan asociadas las acciones que se realizan y las consecuencias de estas acciones. Lo que nos ocurre a causa de algo que hemos hecho es, en sí, un estímulo del cual tomamos nota. Así, Skinner tiene en cuenta el bucle percepción-acción-percepción.

Skinner admitía que el condicionamiento simple podía ser útil en ciertos casos, pero descartaba la posibilidad de que la conducta pudiera ser explicada solo a través de este mecanismo, entre otras cosas porque las condiciones para que se produzca raramente se dan fuera de un laboratorio. Sin embargo, sí creía que nuestro comportamiento (y el de muchas otras formas de vida) puede ser entendido como un proceso de adaptación a experiencias agradables y desagradables, útiles y no útiles.

El condicionamiento operante

Para Skinner, el aprendizaje a partir de las consecuencias que tiene el modo en el que se interactúa con el mundo era el principal mecanismo de modificación de la conducta. Tanto los seres humanos como los animales estamos realizando siempre todo tipo de acciones, por insignificantes que sean, y estas tienen siempre una consecuencia para nosotros, que recibimos en forma de estímulos. Esta asociación entre lo que hacemos y lo que notamos que son las consecuencias de nuestras acciones son el fundamento del condicionamiento operante, también conocido como condicionamiento instrumental, que según Skinner era la forma básica de aprendizaje en buena parte de las formas de vida.

Pero que los mecanismos del condicionamiento operante fuesen básicamente los mismos en muchos tipos de organismos no significa que los contenidos sobre los que se producen fuesen a ser iguales independientemente de si somos un ratón o un ser humano. Los miembros de nuestra especie tenemos la capacidad de crear conceptos abstractos y generar memoria autobiográfica, pero para Skinner la aparición de estas formas refinadas de pensamiento eran la punta de la pirámide de un proceso que empezaba aprendiendo de nuestros aciertos y de nuestros errores en tiempo real.

Filosofía de la ciencia

El conductismo científico ofrece una interpretación de la conducta pero no una explicación de sus causas. La interpretación permite al científico formular una condición de aprendizaje compleja a partir de una más simple. Por ejemplo, Skinner empezó estudiando la conducta de animales y, a continuación, formulo condiciones para niños y después para adultos. Todas las ciencias, también la que trata sobre la conducta humana, parte de datos simples y desarrollan principios generales que permiten interpretar datos más complejos. Skinner (1978) utilizó los principios derivados de estudios de laboratorio para interpretar la conducta de los seres humanos, pero insistió en que esta interpretación no debía confundirse con una explicación de los movimientos que llevan a las personas a comportarse de un modo concreto.

Características de la ciencia

Según Skinner (1953), la ciencia tiene tres características fundamentales: es acumulativa, concede mucha importancia a la observación empírica y es una búsqueda de orden y relaciones que sigue unas leyes.
La ciencia, a diferencia del arte, la filosofía y la literatura, avanza de manera acumulada, los conocimientos científicos de física y química que tiene los estudios de secundaria actualmente son muchos más sofisticados que los que tenían los griegos más cultos de hace 2500 años. No se puede decir lo mismo de las humanidades. Es evidente que la sabiduría y el ingenio de Platón, Miguel Ángel y Shakespeare no son inferiores a la sabiduría y el ingenio de cualquier filósofo, artista o escritor actuales. Sin embargo, el conocimiento acumulativo no se debe confundir con el progreso tecnológico. La ciencia es excepcional no por el aspecto tecnológico, sino por la actitud científica.
La segunda característica y la más crucial de la ciencia es que se trata de una actitud que da prioridad a la observación empírica por encima de todo. En palabras de Skinner  (1953): Es una predisposición a estudiar los hechos, en lugar de estudiar lo que alguien haya dicho sobre ellos. En este sentido, la actitud científica tiene tres componentes. Primero, rechaza la autoridad, incluso la de la propia ciencia. El hecho de que una persona respeta, como Einstein, afirma algo, no implica automáticamente que su afirmación sea cierta: debe superar la prueba de la observación empírica. Recordamos la afirmación de Aristóteles de que los cuerpos que tienen masas diferentes caen a velocidades distintas. Esta afirmación se dio valida durante cerca de  1000 años sencillamente porque la había formulado Aristóteles, sin embargo la comprobó científicamente y descubrió que no era cierta. Segunda, la ciencia requiere honestidad intelectual y exige a los científicos sean intrínsecamente más honesto que otras personas .

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